Quien conoce la obra de Eri Makita como fotógrafa se sorprende por la calma y tiempo de reflexión que precede antes de que dispare su réflex 6×6 cm sujetándola siempre a media altura de cuerpo para mantener constante el mismo ángulo de visión.

 

Previo al disparo y sin reencuadrar jamás, consigue extraer un fragmento del mundo. La toma tendrá una gran calidad, (sin duda aprendida del que fuera su esposo Jun Shiraoka), e incluso hará que la totalidad de los elementos a primera vista extraños, no perturben la composición de la imagen: un primer plano borroso, un rayo de luz intensificado por las lentes del objetivo, etc…, mariposas como ancladas en la imagen

 

En la cultura japonesa la imperfección  no es ningún defecto. El sentimiento y la emoción de extrañeza tienen un carácter más universal. Las imágenes de Eri, impregnada de cultura occidental, nos lo trasmiten. En ella siempre anida el anuncio de esa luz de una mañana de verano.

 

“Siempre miraba al cielo oscuro

Y la noche yaciente parecía una aurora”

 

(Au bord de l’eau, Guy de Maupassant, 1880)

 

 

Del 1 de junio al 15 de agosto de 2020

 

 ERI MAKITA

«Mañana de verano».

 

 

 

 

 

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